¿QUE
ES EL GANGLIO
CENTINELA?
Su aplicación actual en Oncología
Dr. José Francisco Gallegos Hernández

Figura
1. La linfa proveniente del sitio del tumor,
con células tumorales se drena por el conducto
linfático hasta el primer relevo ganglionar
(ganglio centinela).

Figura
2. El ganglio centinela (GC) recibe
en primer lugar las células malignas
provenientes del tumor, de aquí parten a
los demás ganglios; si el GC no tiene células
tumorales los otros ganglios no las tendrán,
por ello la identificación del GC es tan
importante!

Figura
3. El tumor se disemina linfáticamente
a un primer ganglio de relevo, el ganglio centinela
(GC) de donde las células migran a los demás
ganglios linfáticos. El estado patológico del GC
marcará el estado histológico de los demás,
evitando la disección ganglionar para conocer
dicho estado.

Figura
4. Un cáncer de piel de cara es inyectado
con nanocoloide, se efectúa una imagen
gammagráfica y se muestra el primer relevo
ganglionar o ganglio centinela en el cuello
el cual identificaremos durante la cirugía con
gammasonda.

Foto
1. El ganglio centinela se identifica por su
color azul (debido a la inyección efectuada
momentos antes de la cirugía en el sitio del
tumor) y por la radiactividad detectada con la
ggamasonda. Una sustancia radiactiva
(nanocoloide) ha sido inyectada en el sitio
del tumor el día previo a la cirugía.
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Los
tumores malignos tienen tres formas de diseminarse por el organismo a
partir del sitio de origen:
1. Por invasión local: El tumor se extiende a los tejidos
vecinos al sitio de origen.
2. Por medio del sistema linfático: Las células tumorales
se desprenden del tumor original, invaden el sistema linfático
(red de drenaje alterna al sistema venoso) y viajan por él hasta
instalarse en los ganglios linfáticos que reciban el drenaje de
la zona en donde se originó el tumor. De aquí, a su vez,
las células tumorales parten a otros ganglios linfáticos
por el mismo sistema, invaden el sistema circulatorio y envían
metástasis a distancia o bien invaden los tejidos vecinos (Figura
1).
3. Por medio del sistema circulatorio a órganos distantes:
Las células malignas se desprenden del tumor original, invaden
el sistema circulatorio (venoso y/o arterial) y viajan hasta órganos
distantes en donde por mecanismos complejos dejan el sistema circulatorio
y se instalan en dichos órganos a los cuales invaden y deterioran;
es así como se explica porqué un tumor originado en la glándula
mamaria, por ejemplo, se extiende al cerebro, pulmones o huesos.
Con base en el concepto anterior se justifica porqué el tratamiento
debe de estar encaminado a detener estos tres tipos de progresión
tumoral.
El concepto de ganglio centinela se aplica al punto número 2, la
diseminación ganglionar o linfática.
Con el objeto de detener la progresión tumoral linfática
el tratamiento de los tumores con dicha diseminación debe de incluir
a los ganglios linfáticos que drenan el sitio en donde se originó
el tumor y la mejor forma de hacerlo es con la extirpación de dichos
ganglios o zona linfoportadora; así por ejemplo, en pacientes con
cáncer de mama el tratamiento linfático implica la remoción
de los ganglios axilares o disección radical de axila, en algunos
cánceres de piel, la disección axilar, inguinal o de cuello
dependiendo del sitio del tumor y en los cánceres de la cavidad
oral, faringe, laringe etc., la disección de cuello.
Históricamente los tumores se han tratado no solo con la remoción
del tumor original sino con la disección de los ganglios que drenan
la linfa del tumor, con el objeto de evitar la diseminación ganglionar
si no se ha iniciado (etapas tempranas del tumor), detenerla si ya está
presente en el momento del diagnóstico, evitar que de los ganglios
linfáticos las células tumorales se extiendan a órganos
distantes y finalmente conocer el pronóstico del paciente.
Al momento del diagnóstico de cáncer, los pacientes pueden,
desde el punto de vista diseminación ganglionar:
1. Tener los ganglios crecidos y palpables, en éste caso
si se decide iniciar el tratamiento con cirugía, ésta debe
incluir la remoción del tumor principal y de los ganglios linfáticos.
2. No tener ganglios palpables; en éste caso, con el objeto
de retirar ganglios ya enfermos pero no palpables, se recomienda también
la disección radical ganglionar; de tal manera que aquí
quedaran incluidos pacientes con ganglios enfermos no palpables y pacientes
sin ganglios enfermos.
Se
estima que en general, en etapas iniciales, aproximadamente 70% de los
pacientes sometidos a disección ganglionar no tendrán células
tumorales en sus ganglios disecados.
El procedimiento quirúrgico para retirar los ganglios, llamado
disección radical implica para el paciente un evento de cirugía
mayor no exento de complicaciones, así por ejemplo, la disección
radical de axila (efectuada por cáncer de mama) implica que la
paciente presente inflamación crónica del brazo, disminución
de la movilidad de la extremidad, insensibilidad de la cara interna del
brazo, etc. Complicaciones que si bien en su mayoría no son incapacitantes
si causan deterioro de la calidad de vida, a su vez la disección
de los ganglios inguinales implica inflamación de la pierna, insensibilidad
parcial y alteración leve a moderada de la marcha, la disección
de cuello causa insensibilidad cervical, dolor crónico de espalda
y defecto estético leve a moderado entre otros.
Por otro lado, una vez realizada la disección ganglionar, al evaluar
patológicamente los ganglios no siempre existen células
tumorales de tal manera que si pudiésemos saber antes de la cirugía
si los ganglios tienen o no células tumorales podríamos
evitar disecciones ganglionares y con ello complicaciones. Actualmente
sabemos que el drenaje linfático de los tumores es "ordenado",
esto es, las células tumorales siguen una ruta y llegan inicialmente,
provenientes del tumor a un ganglio (GANGLIO CENTINELA) de donde a su
vez parten a los demás ganglios linfáticos (figura 2 y figura
3), sabemos además que muchas veces (en etapas iniciales de la
enfermedad) éste ganglio es el único que contiene células
metastásicas; de lo anterior se desprende que:
¡ES IMPORTANTE IDENTIFICAR AL GANGLIO CENTINELA!
¿Cómo identificar al ganglio centinela?
Al procedimiento para identificarlo se le conoce mundialmente como MAPEO
LINFATICO y consiste en "dibujar" el drenaje linfático
del tumor y seguir la ruta del mismo hasta el sitio de drenaje; para ello
se utiliza la combinación de una sustancia radiactiva (Nanocoloide)
y un colorante azul. Ambos se inyectan en el sitio del tumor (el primero
antes de la cirugía y el segundo en el momento de la misma) con
el objeto de que "viajen" al igual que las células tumorales
lo podrían hacer (figura 4), por el sistema linfático hasta
llegar al primer ganglio que recibe la linfa (ganglio centinela).
Durante la cirugía el drenaje linfático y el ganglio centinela
se identifican por su tinción azul con el colorante y por la radiactividad
emitida y detectada con un aparato especial que se introduce en la herida
llamado GAMMASONDA. (foto 1).
El ganglio centinela así identificado, es en teoría, marcador
del estado histológico de los demás ganglios.
Si el ganglio centinela está sano (sin células tumorales)
no habrá tumor en los demás ganglios, si ya tiene células
tumorales quiere decir que probablemente la enfermedad se haya extendido
a los demás ganglios.
Con base en lo anterior podemos concluir que si el GC está sano
no es necesario efectuar la disección ganglionar y si tiene células
tumorales entonces se justifica el procedimiento quirúrgico mayor;
así podríamos evitar complicaciones innecesarias con la
misma efectividad terapéutica.
El procedimiento ha sido ya validado mundialmente y en nuestro país
por algunos grupos médicos y ha demostrado ser útil para
evitar disecciones ganglionares en pacientes con cáncer de mama,
cáncer de piel (melanoma cutáneo y otros cánceres
de piel con riesgo elevado de metástasis ganglionares) y algunos
cánceres originados en mucosas del área de cabeza y cuello.
Para poder realizar el mapeo linfático e identificación
del ganglio centinela requerimos ciertas condiciones del paciente y del
grupo médico tratante, imprescindibles para el éxito del
procedimiento:
1. Diagnóstico de cáncer en etapas iniciales.
2. No presencia de ganglios crecidos en el momento del diagnóstico
3. Experiencia en el procedimiento no solo del cirujano sino del
grupo en él relacionado (médico nuclear y patólogo).
4. Efectuar el procedimiento con colorante y con radiactividad.
5. Realizar un "dibujo" del drenaje linfático
previo a la cirugía (linfogammagrafía) con el objeto de
identificar los sitios de drenaje linfático.
6. Explicar claramente al paciente que se realizará el tratamiento
tradicional (disección ganglionar) si:
a) No se encuentra el ganglio centinela
b) Este es metastático en el momento de la cirugía.
c) Hay otros ganglios metastáticos identificables en el
momento de la cirugía.
d) El patólogo reporta en el análisis definitivo
del ganglio centinela que éste contiene metástasis ganglionares
(esto eventualmente puede requerir una segunda intervención quirúrgica).
Siguiendo al pie de la letra estas condiciones estamos actualmente en
la capacidad de evitar la disección ganglionar en pacientes selectos
con cáncer de mama, piel y cavidad oral hasta en 60% de los casos
lo cual implica disminución en la estancia hospitalaria y sobretodo
menor tasa de complicaciones.
El
procedimiento se recomienda actualmente en:
1. Cáncer de mama intraductal con alto riesgo de metástasis
ganglionares.
2. Cáncer de mama micro invasor.
3. Cáncer de mama invasor con tumores menores a 3cm de diámetro.
4. Melanoma maligno cutáneo "delgado" pero con
factores de mal pronóstico.
5. Melanoma maligno cutáneo "intermedio" y "grueso"
6. Cáncer de piel no melanoma con alto riesgo de metástasis
ganglionares.
7. Cáncer invasor de lengua, piso de la boca y mucosa de
cavidad oral, con tumores de 2cm o menos de diámetro y espesor
tumoral mayor a 4mm.
El concepto de mapeo linfático y biopsia del ganglio centinela
surgió hace 12 años, de entonces a la fecha ha logrado unificar
criterios de tratamiento en ciertas neoplasias, ha demostrado en grandes
series de pacientes su eficacia, ha permitido evitar cirugías innecesarias
y ha cambiado por completo el concepto de estadificación y tratamiento
ganglionar que por más de 100 años se había seguido
en neoplasias como cáncer de mama, piel y vías aero-digestivas
superiores.
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