CANCER
DE MAMA ASOCIADO
A EMBARAZO
Dr. José Francisco Gallegos Hernández
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RESUMEN
Al carcinoma invasor de la mama diagnosticado durante el período
de gestación y hasta un año después del parto se
le conoce como cáncer de mama asociado a embarazo. En esta entidad
hay gran cantidad de controversias relacionadas al diagnóstico,
terapéutica y conducta a tener con el producto de la gestación.
La información existente en la literatura es amplia y podemos encontrar
autores que no cambian el abordaje diagnóstico - terapéutico
de la neoplasia y aquellos que aún aconsejan la interrupción
del embarazo y consideran a la entidad como de mayor agresividad comparada
con el mismo cáncer en la mujer no embarazada.
El pronóstico del cáncer de mama asociado a embarazo ha
sido también tema de controversia; históricamente se ha
considerado como con peor evolución, sin embargo recientemente
la evidencia muestra que son los factores pronóstico conocidos
en cáncer de mama (etapa, estado ganglionar, receptores, etc) los
asociados al pronóstico y no el embarazo per se.
El objetivo del presente artículo es analizar con base en evidencia
existente en la literatura cual es la mejor ruta diagnóstico-terapéutica
del cáncer mamario asociado con el embarazo, cuales son los cuidados
a tener con la madre y el producto y cual es la secuencia terapéutica
ideal, analizando a la vez cuales son las posibilidades de la preservación
axilar con mapeo linfático y biopsia del ganglio centinela en estas
pacientes.
INTRODUCCION
El cáncer de mama asociado a embarazo (CMAE), es un escenario complejo
y un reto para la paciente, la familia y el médico; las decisiones
terapéuticas son complejas y difíciles ya que son dos los
pacientes involucrados.
CMAE se define como aquel que es diagnosticado durante el periodo de gestación
o en el primer año después del parto; algunos autores lo
definen como el cáncer que se presenta durante el embarazo y la
lactancia, sin embargo debido a la variedad en duración de éste
periodo, se ha aceptado como estándar un año después
de la resolución del embarazo1.
Por su escasa prevalencia, el abordaje diagnóstico-terapéutico
ha estado basado durante mucho tiempo en conocimientos empíricos,
los estudios prospectivos son escasos; se presenta en 3 de cada 10,000
embarazos (0.03%), probablemente la prevalencia aumentará en los
próximos años debido a la tendencia mundial de las mujeres
a embarazarse más allá de los 35 años, período
en el que la incidencia del cáncer de mama se incrementa2.
El objetivo de éste artículo es definir el CMAE y discutir
su diagnóstico y tratamiento con base en la información
existente en la literatura.
HISTORIA
En 1896 Halsted reportó la primera mastectomía radical(MR)
en una mujer lactante la cual vivió por 30 años y en 1939
Harrington publicó 40% de supervivencia a 10 años en una
pequeña serie de pacientes sometidas a MR por cáncer de
mama coincidente con embarazo o lactancia sin ganglios axilares metastásicos;
éste aparente éxito fue rápidamente opacado por la
experiencia de Gallegos HJF Haagensen en el Hospital Columbian-Presbiteryan
en 1943 quien reportó que el pronóstico del CMAE era tan
malo y no modificable con la cirugía, que la MR no se justificaba.
Holleb y Farrow del Hospital Memorial3 reportaron en 1962 que el embarazo
per se no es la causa del mal pronóstico de estas pacientes sino
el diagnóstico en etapas más avanzadas; actualmente, aunque
aún es tema de controversia, se considera que si bien el diagnóstico
del cáncer de mama es usualmente más avanzado en la mujer
embarazada y que el retraso del tratamiento es en promedio de 7 meses,
el pronóstico etapa por etapa es similar al de la mujer no embarazada1.
FACTORES QUE DIFICULTAN EL DIAGNOSTICO DE CANCER DE MAMA EN LA MUJER
EMBARAZADA
CAMBIOS FISIOLÓGICOS DE LA MAMA DURANTE EL EMBARAZO
Durante la gestación, los niveles séricos de estrona, estradiol
y estriol se elevan significativamente, 10 veces más los niveles
de estrona-estradiol y 1000 los de estriol; así mismo los niveles
séricos de cortizol, hormona del crecimiento y prolactina llegan
a 2 a 3 veces más su rango normal; a partir del segundo mes de
embarazo este medio hormonal estimula la proliferación de los ductos
y alveolos mamarios así como la producción de calostro;
en el puerperio, la insulina, la prolactina y cortisol estimulan la lactación;
todo ello implica duplicación en el peso de las mamas e incremento
de hasta 180% del flujo sanguíneo1, 2, esto se traduce en dificultad
para la exploración clínica y para la interpretación
radiológica estándar, los dos métodos más
utilizados para el diagnóstico de cáncer de mama.
RETRASO
EN EL DIAGNOSTICO
Los cambios señalados en la arquitectura glandular dificultan la
exploración mamaria y la detección oportuna de un tumor;
generalmente las mujeres con CMAE son diagnosticadas en etapa más
tardía que las no embarazadas, con un rango de retraso en el diagnóstico
entre 5 y 7 meses y aunque la visita prenatal es una gran oportunidad
para la detección tanto la paciente como el médico ponen
menos interés en la exploración mamaria1, 4
Las causas más frecuentes por las que el diagnóstico de
CMAE se retrasa son múltiples1, 2, 4, 5, las más frecuentes
son:
1. Falta de pesquisa; es obvio que el CMAE se presenta en pacientes
con un rango de edad en el que la pesquisa aún no está indicada
de tal manera que nunca han sido sometidas a mastografía previa
al embarazo, por lo que el diagnóstico se efectúa hasta
que la neoplasia se hace evidente clínicamente.
2. Falta de autoexploración.
3. Dificultad para la exploración médica debido a
la hipervascularidad, nodularidad y congestión mamaria.
4. Confusión de un nódulo mamario con mastitis sobretodo
en el período de lactancia.
5. Resistencia tanto del médico como de la paciente a efectuar
biopsia de un tumor mamario durante el embarazo.
6. Pensar que un tumor mamario durante el embarazo puede ser de
origen inflamatorio a pesar de no desaparecer con el tratamiento apropiado.
7. Falta de adecuada exploración mamaria durante las visitas
obstétricas.
8. Falta de seguimiento adecuado y decisión de "vigilar"
los tumores mamarios hasta la resolución del embarazo.
CUADRO CLINICO
Signos y síntomas. La mayoría de los casos de CMAE se presentan
con tumor indoloro en la mama el cual es detectado en el 90% de los casos
por la paciente, ocasionalmente durante el período de lactancia
el bebé rehusa amamantarse del seno al que posteriormente se le
diagnostica cáncer, a lo que se le ha llamado "signo del rechazo
a la leche"2.
Descarga por el pezón. Es un evento común al final del embarazo
por lo que su presencia requiere adecuado diagnóstico diferencial,
los estudios clásicos de Kline y Lash6 demostraron que durante
el tercer trimestre del embarazo existe la formación de pequeñas
proliferaciones intraductales que condicionan descamación de células
epiteliales, similares a las producidas por el papiloma intraductal, además
el traumatismo de éstas excrecencias puede condicionar ligera hemorragia
por lo que la presencia de descarga sanguinolenta en el tercer trimestre
del embarazo y puerperio inmediato no es necesariamente un signo de alarma
como lo es en la mujer no embarazada. El efectuar citología de
dicha descarga no siempre es útil ya que los cambios citológicos
pueden confundirse con células neoplásicas; estos autores
recomiendan efectuar biopsia si dos meses después del parto dicha
descarga persiste.
El advenimiento de técnicas novedosas como la ductoscopía
y el "lavado ductal" que identifican hasta 5% de células
neoplásicas en pacientes cuya única manifestación
es la descarga por el pezón podrían ser útiles en
un futuro cercano7.
ABORDAJE DIAGNOSTICO
Utilidad de la mastografía. Tradicionalmente se ha pensado que
la mastografía durante el embarazo era poca utilidad debido al
incremento de la densidad mamaria por la retención hídrica
que la glándula sufre durante el período de gestación,
además la mayoría de los autores preferían no efectuarla
por el riesgo de radiación al producto.
Para conocer la utilidad de la mastografía debemos resolver dos
preguntas:
1. ¿La dosis de radiación que recibe el producto
durante el estudio radiológico es lo suficientemente baja? La dosis
estimada que recibe el producto en una mastografía con dos proyecciones
y protección abdominal es de 500mGy lo cual es aceptable y hasta
la fecha no han sido reportados efectos secundarios, por lo que, si hay
indicación, no debe evitarse el estudio sin embargo los cambios
mamarios durante el embarazo no lo hacen el método ideal para efectuar
pesquisa1, 8.
2. ¿La sensibilidad y especificidad de la mastografía
durante el embarazo son lo suficientemente altas para indicarla? Los estudios
de Liberman e Ischida14, 15 han reportado que entre el 68 y 74% de las
mastografías en pacientes con CMAE presentan algún tipo
de anormalidad comparado
con el 80% de las pacientes que no presentan embarazo en el momento del
estudio.
La mastografía evaluada por expertos ayuda a confirmar la presencia
de una anormalidad clínica y permite evaluar la posibilidad de
bilateralidad o multicentralidad; sin embargo, así como en la mujer
no embarazada, la ausencia de signos mastográficos no excluye la
posibilidad de cáncer.
Utilidad del ultrasonido. Tradicionalmente se ha pensado que la ultrasonografía
(US) es el estudio de imagen mamaria de primera elección en mujeres
menores de 30 años; su sensibilidad /especificidad es de 93 y 98%1.
Durante el embarazo los cambios fisiológicos no solo cambian el
aspecto mastográfico sino también la ecotextura del parenquima;
la proliferación del tejido glandular y el desplazamiento de la
grasa resultan en debilidad de la intensidad de la señal lo que
produce ecos homogéneos en toda la mama o aspecto "nevado";
si estos cambios disminuyen la sensibilidad del US durante el embarazo
es controvertido; diversos autores recomiendan que sea el primer estudio
imagenológico a efectuar en la mujer embarazada. Es útil
también en lesiones no palpables ya que es posible guiar una biopsia
por aspiración con aguja fina (BAAF) o por tru - cut.
Biopsia de un nódulo mamario durante el embarazo y lactancia.
Lo más importante es establecer la naturaleza histológica
de la lesión con el método menos invasivo posible. La BAAF
es el método de elección, sin embargo si esta no es técnicamente
posible se puede efectuar biopsia con Tru-cut o abierta. El citopatólogo
debe de estar informado de que la muestra corresponde a una mujer embarazada,
ya que los cambios fisiológicos pueden confundirse fácilmente
con carcinoma1, (células con núcleo
y nucleólo prominente, crecimiento nuclear, dispersión celular
y fondo necrótico); la BAAF es considerada actualmente como capaz
de diferenciar una lesión benigna del embarazo de una maligna o
con marcadas atipias que requieran efectuar una biopsia abierta y así
disminuir el retraso en el diagnóstico.
Precauciones de una biopsia abierta. Se puede efectuar con anestesia local
o general, se recomienda la primera. Es recomendable suspender momentáneamente
la lactancia lo cual no solo disminuye el riesgo de fístula láctea
sino que disminuye la vascularidad del seno y facilita el procedimiento,
el seno que será sometido a biopsia debe de ser "exprimido"
en la mañana de la cirugía con el objeto de vaciarlo y disminuir
complicaciónes9. Pocos días después se puede reiniciar
la lactancia.
La hemostasia debe de ser muy cuidadosa, evitar espacios muertos y adecuado
drenaje ya que la dilatación de los ductos y el medio de cultivo
que la leche representa facilitan las infecciones de la herida quirúrgica,
lo que implica necesidad de antibióticos y cesar definitivamente
la alimentación al seno materno. La fístula láctea
ocurre más frecuentemente cuando la biopsia es central o profunda,
y generalmente desaparece por sí sola al detener la lactancia.
Aunque el cáncer de mama inflamatorio no es más frecuente
que en la mujer no embarazada10, se recomienda obtener tejido de cualquier
absceso mamario que requiera drenaje quirúrgico y enviarlo a estudio
histológico.
Diagnóstico diferencial. Durante el embarazo y lactancia las lesiones
benignas son las más frecuentes, entre ellas galactocele, adenomas
lácteos ("tumor del embarazo", ya que es más frecuente
en éste período a pesar del nombre), adenomas tubulares,
fibroadenomas, abscesos y mastitis.
El ultrasonido es fundamental en el diagnóstico diferencial de
estas lesiones; pueden seguirse dos criterios ultrasonográficos
que nos proporcionan un valor predictivo negativo para cáncer de
99.5%:
1. Criterios de Stavros11: A) Ausencia de signos ultrasonográficos
de malignidad. B) Ecogenicidad intensa, cápsula elíptica
y no más de tres lobulaciónes con cápsula ecogénicamente
delgada.
2. Criterios de Lister12: Lesiones con márgenes bien definidos,
eco-textura homogénea y con eje transversal mayor que vertical.
ESTUDIOS DE EXTENSION
Los estudios de extensión estarán limitados a las pacientes
con sospecha clínica de metástasis y de acuerdo a la etapa
de la enfermedad. La exposición del producto a la radiación
durante la radiografía de tórax es mínima de tal
manera que ésta puede ser realizada rutinariamente, sin embargo,
la serie ósea metastásica y el gamagrama óseo deberán
de evitarse por el riesgo de gran exposición del producto; de sospecharse
metástasis óseas se preferirá el gamagrama óseo
conTc99 a la vigilancia, se recomienda en éstos casos hidratación
importante antes y durante el estudio para eliminar el isótopo
más fácilmente, colocación de sonda foley durante
el estudio y 12hs. después para evitar la acumulación del
isótopo en la pelvis. Siguiendo éstas recomendaciones la
dosis de radiación que recibe el producto disminuye de 194mrem
a 76mrem. Sin embargo lo más importante es la adecuada selección
de las pacientes candidatas.
La fosfatasa alcalina está normalmente elevada durante el embarazo
por lo que no es un indicador de enfermedad ósea metastásica.
La exploración hepática se efectuará con US abdominal
y sólo si éste no es concluyente o dudoso se recomienda
la resonancia magnética la cual es segura; la tomografía
computarizada está contraindicada.
INTERRUPCION DEL EMBARAZO
Entre los años 50's y 60's la creencia de la estimulación
hormonal del desarrollo tumoral, el mal pronóstico, la pobre supervivencia
y la falta de una adecuada terapia sistémica en el cáncer
de mama hacía que el aborto terapéutico se indicara cada
vez que se hacía el diagnóstico de CMAE13. Posteriormente
diversas series demostraron que el aborto terapéutico no solo no
mejoraba el pronóstico de las pacientes con CMAE sino que lo empeoraba1.
El conocimiento de que la gran mayoría de los CMAE son negativos
a la determinación de receptores estrogénicos y progestacionales1,
2, derrumbó la teoría de la necesidad de interrumpir el
embarazo, con una posible excepción en los raros casos de neoplasias
muy agresivas, con receptores estrogénicos y progestacionales positivos
y diagnosticados al inicio de la gestación. En la serie de Ischida14,
93% de las pacientes fueron sometidas a aborto terapéutico, el
único beneficio obtenido fue proporcionar el tratamiento con quimio
- radioterapia sin consideración del producto, sin que se haya
podido demostrar beneficio en la supervivencia global.
La interpretación de porqué el aborto favorece la progresión
neoplásica es difícil y controvertida, sin embargo la mayoría
de los autores han reportado una disminución en la supervivencia
si el embarazo se interrumpe; existe la hipótesis basada en hallazgos
con experimentos animales que en la fase inicial del embarazo existe proliferación
y diferenciación incompleta del tejido mamario lo que contribuye
a la iniciación y proliferación tumoral, posteriormente
hay diferenciación celular y en algunos modelos disminución
de la carcinogénesis o regresión inconstante de tumores
ya establecidos, por lo que la interrupción del embarazo podría
ser deletérea debido a que se presenta la fase de proliferación
y pobre diferenciación pero no se alcanza la fase de maduración
tisular, aunado a ello ha sido demostrado epidemiológicamente que
las mujeres con historia de abortos inducidos tienen mayor riesgo de desarrollar
cáncer de mama15.
Debido a que el embarazo por sí mismo no tiene ningún efecto
en el curso de la enfermedad, la terminación del mismo no mejora
la evolución de la paciente con CMAE, además los abortos
y los nacimientos pretermino no se incrementan en mujeres con cáncer
de mama; por lo anterior el aborto terapéutico podría considerarse
sólo en casos en que se deba tratar urgentemente enfermedad metastásica
o en tumores agresivos con receptores estrogénico-progestacionales
positivos. El concepto de Byrd publicado en 1962 es aún válido:
"Frente a la alternativa de eliminar el embarazo, tenemos la evidencia
de que es el cáncer el que debe de ser eliminado"1.
ETAPIFICACION
El sistema Tumor, Ganglio, Metástasis (TNM por sus siglas en inglés)
es el sistema oficial y mundialmente aceptado para la etapificación
del cáncer de mama y no difiere de la mujer no embarazada a la
embarazada, los lineamientos de tratamiento seguirán ésta
etapificación.
La histología más frecuentemente reportada (80%) es el adenocarcinoma
ductal infiltrante.
TRATAMIENTO
En general, la estrategia de tratamiento tanto en la mujer embarazada
como en la que no lo está es similar; sin embargo es importante
considerar algunos puntos de interés que pueden decidir el mejor
tipo de tratamiento y algunas diferencias en los esquemas terapéuticos.
Cirugía Conservadora. No existe suficiente información en
la literatura que fundamente éste tipo de tratamiento, lo que se
sabe es extrapolación de los conocimientos obtenidos en la mujer
no embarazada; la mayoría de los casos se trata de lumpectomía
seguida de RT; se sabe que la RT implica exposición del producto
a ella por lo que no es aconsejable, históricamente se ha efectuado
la cirugía seguida de radioterapia (RT) después del parto
pero ello puede implicar un retraso de hasta 8 semanas y no existe información
suficiente para concluir que los porcentajes de recurrencia local sean
similares a los estándares. El tratamiento con quimioterapia antes
de RT para atacar la enfermedad sistémica podría disminuir
la importancia de ésta discusión y beneficiar a la gran
mayoría de las pacientes. Se aconseja actualmente que solo que
la paciente tenga gran deseo de conservar la mama que esté en el
último trimestre del embarazo se proponga cirugía conservadora,
de lo contrario es preferible la mastectomía1, 2.
La disección ganglionar axilar de los niveles I y II es el estándar
de tratamiento de la principal zona linfoportadora de las neoplasias mamarias
con objeto terapéutico, etapificador y pronóstico, sin embargo
su utilidad en pacientes sin ganglios metastásicos es controvertida
de tal manera que basados en estudios iniciales en pacientes con melanoma
cutáneo16, 17.
Diversos autores han introducido el concepto de ganglio centinela el cual
es identificado por medio de la técnica de mapeo18, 19 su estado
histopatológico predice el estado del resto de ganglios axilares
y permite seleccionar a las pacientes candidatas a disección axilar
e identifica a aquellas en las que la disección radical de axila
no traduce beneficio alguno. No existe suficiente evidencia en la literatura
para contraindicar el procedimiento de mapeo linfático durante
el embarazo, pero tampoco puede afirmarse lo contrario; se ha reportado
que las dosis de radiación emitida por el Nanocoloide utilizado
para la identificación del ganglio centinela no produce radiación
al producto20, 21 por lo que el procedimiento es teóricamente seguro
y las indicaciones para realizarlo son iguales a las de la mujer no embarazada22.
Quimioterapia. Poca experiencia se tiene con la administración
de quimioterapia (QT) en el CMAE; la mayor parte de la información
proviene de otras neoplasias principalmente hematológicas; es sabido
que todas las drogas son teratogénicas y mutagénicas y su
administración puede resultar en retraso en el desarrollo, malformaciones
fetales y muerte in útero dependiendo de la edad gestacional y
la droga administrada; se ha reportado que en el primer trimestre la QT
incrementa la posibilidad de malformaciones fetales hasta 20% vs 3% de
lo reportado en la población general1, 2. Existen además
efectos potenciales en la futura fertilidad del producto, mutaciónes
recesivas y retraso en el desarrollo neurológico que no han sido
estudiadas a fondo.
Los cambios fisiológicos durante el embarazo pueden cambiar la
farmacocinética de los citotóxicos; existe incremento de
la filtración glomerular, del flujo renal y de
la depuración de creatinina que podrían incrementar el rango
de excreción de la droga. El líquido amniótico podría
actuar como un tercer espacio disminuyendo la excreción y consecuentemente
aumentando la toxicidad por acumulación (ejem. metrotexate); aunque
no existen pruebas que los citotóxicos cruzan la barrera placentaria,
se presume que así sucede. Durante el primer trimestre los efectos
son teratogénicos y durante el segundo y tercer trimestre se reflejan
en la disminución de desarrollo del producto.
El efecto más frecuentemente reportado es el bajo peso al nacer,
y en algunas series hay mayor incidencia de productos prematuros.
Diversos reportes fundamentan el concepto de que la QT administrada antes
de la implantación no tiene efecto en el desarrollo del feto, el
blastocisto es resistente a los teratógenos en las dos primeras
semanas de vida; de la 3ª a la 8ª semana (semana 5 a 10 de edad
gestacional) es el período de mayor teratogenicidad, finalmente
con excepción del cerebro y las gónadas la organogénesis
termina en la semana 13 y el efecto teratogénico desaparece23.
La mayor parte de los datos de toxicidad fetal provienen de animales de
experimentación, se sabe que los folato-anatagonistas como el methotrexate
producen una alta incidencia de abortos y anormalidades fetales durante
el 1er. Trimestre, otros como Ciclofosfamida, 5-Fluorouracilo y Cisplatino
son teratógenos en el primer trimestre pero no causan daño
durante el segundo y tercer trimestre.
Aunado a los efectos teratogénicos los citotóxicos pueden
condicionar otras complicaciones como sépsis y sangrado durante
el parto, de tal manera que se recomienda que el parto o cesárea
se efectúen fuera del tiempo del nadir de la
QT, los citotóxicos administrados poco antes del parto no son eliminados
por el producto debido a la falta de placenta que es una ruta de excreción.
Se debe intentar evitar la QT en el primer trimestre, si esto no es posible
el régimen de Ciclofosfamida-Methotrexate-5-Fluorouracilo está
contraindicado y en su lugar se administrará Doxorubicina o Epirubicina
en lugar de Methotrexate (FAC o FEC); a partir del segundo trimestre se
puede utilizar CMF, FAC o FEC; los tres esquemas son considerados hasta
la fecha como de primera línea con resultados similares y administrados
a partir de la semana 13 de gestación sin efectos teratogénicos
ni complicaciones durante el parto24, 25.
En síntesis, aunque existen reportes de QT administrada en el primer
trimestre sin efectos adversos en el producto, se recomienda evitarla
en este período y de no ser posible los esquemas FAC o FEC son
los indicados; en el segundo y tercer trimestres se puede utilizar cualquiera
de los tres; no se recomienda esperar hasta el puerperio para iniciar
la QT; si se requiere administración de citotóxicos durante
la lactancia, ésta debe de suspenderse definitivamente debido a
que los antineoplásicos alcanzan niveles altos de concentración
en la leche materna.
Los efectos más sutiles de la QT y vistos a largo plazo como retraso
en el desarrollo psico-motor, carcinogénsesis, malformaciones subclínicas
y mutaciónes recesivas no han sido del todo estudiadas y requieren
de mayor atención y seguimiento1.
Radioterapia. El producto es extraordinariamente sensible a la radioterapia
(RT), dosis que son fatales para el feto pueden no ser perceptibles para
la madre, la sensibilidad es mayor en el primer trimestre; en el período
previo a la implantación
se da un efecto de todo o nada(ninguna lesión o aborto) y en el
período de mayor sensibilidad (10 a 38 días) dosis de 10
a 40 cGy pueden causar daño visceral o somático, microcefalia,
anencefalia, daño ocular, espina bífida y pie equino varo
aún con dosis tan bajas como 4cGy; además puede producir
mutaciones recesivas que se pueden expresar hasta la tercera generación
(leucemia o enfermedad de Hodgkin)1.
Se estima que 5,000cGy de radiación externa a la mama expone al
producto a 10 a 15 cGy en el primer trimestre y aún más
(cientos de cGy) en el tercer trimestre debido a los cambios anatómicos
de la madre, además, como buena parte de la irradiación
proviene del propio cuerpo de la madre, la protección abdominal
es poco útil1, 2. La dosis que el producto recibe depende de la
dosis total, la distancia del feto a la fuente, el tamaño del campo,
la energía utilizada y el período de gestación.
Por lo anterior se recomienda que la RT se inicie en el puerperio, las
pacientes candidatas a cirugía conservadora, que requieren obligadamente
RT deberán ser cuidadosamente seleccionadas de tal manera que se
evite por un lado la RT durante la gestación y por el otro un retraso
de inicio de tratamiento mayor a 8 semanas2.
METASTASIS INTRAUTERINAS
Son un mito, se han reportado metástasis a la placenta pero es
un fenómeno raro, existen al menos 54 casos reportados en la literatura
de metástasis placentarias, la más frecuente por melanoma,
el cáncer de mama representa el 13% y aunque suele acompañarse
de otros sitios de metástasis puede ser el único por lo
que la
placenta de éstas pacientes debe de ser estudiada; las metástasis
al producto no han sido reportadas2.
PRONOSTICO
Históricamente se ha mencionado al embarazo como un factor pronóstico
adverso en pacientes con cáncer de mama, sin embargo existe información
en la literatura1, 2 que contradice lo anterior y atribuye a un diagnóstico
tardío (etapas más avanzadas en pacientes embarazadas) y
no al embarazo per se, el mal pronóstico.
El tema aún es controvertido y la escasa prevalencia del CMAE hace
aún más difícil obtener conclusiones en cuanto al
pronóstico; parece ser que tumores más grandes y mayor número
de ganglios metastásicos son más frecuentes en las mujeres
embarazadas comparadas con las no embarazadas, además bias en el
diseño de protocolos, como la edad y una dosis de quimioterapia
menor a la habitual para no afectar al producto podrían influir
en el pronóstico.
Aún no se sabe si el CMAE tiene peor pronóstico por el diagnóstico
tardío, biología propia del tumor o por la edad de la paciente1.
El embarazo posterior al diagnóstico y tratamiento del cáncer
de mama tampoco ha demostrado tener un efecto directo en el pronóstico
de las pacientes, se estima
Gallegos HJF
que 7% de las pacientes que son fértiles después del tratamiento
tienen un embarazo a término sin afección de la supervivencia
global1.
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